Cómo hacer una relación más fuerte con su novia pdf

Cárcel: d [Final]

2020.05.09 02:32 DanteNathanael Cárcel: d [Final]

(Antes de empezar, aquí hay un link con una descarga de la historia en PDF.)

“El dolor en tu corazón es grande, pero todo puede sanar,” son las palabras que le dijo su hermano, saliendo detrás de la puerta. Su madre solamente los miro abrazándose, inclinando un poco la cabeza, para después darse la vuelta y seguir con sus quehaceres. Todo lo que dijo Felipe, la manera en la que fue derramando progresivamente su corazón palabra tras palabra, quedó graba en la superficie de la mesa de madera, donde habían nacido nuevos surcos cada vez que su cuerpo no podía más y estallaba en lágrimas, sus uñas buscando la seguridad del dolor. Pero su madre, en ningún momento, más que las pocas palabras—padre, celos, dolor, corazón—que lograban relacionarse con ella, trayéndola en carne viva a la experiencia por la que estaba pasando su hijo, pero no por más de 5 segundos.
Felipe no podía comprender el comportamiento de su madre. Era una de las primeras veces que realmente se abría con ella, que buscaba poderle comunicar por lo que estaba pasando, para que con la magia de las madres, esa que siempre sale en las películas, telenovelas y libros, lo ayudará, le dijera que por lo menos todo iba a estar bien . . . y lo hizo, se lo dijo muchas veces, pero nada de ello sonaba genuino. A media lengua, empujando las palabras, pisándose los talones, un sabor amargo empezaba a ocupar su boca y su mente. Quedaron en silencio unos segundos hasta que su hermano decidió que era necesario intervenir. Había llegado de un viaje largo, muchos lugares visitados, algunos por días, otros por horas, con nada más que una cartera llena de dinero, fotos de su familia, su prometida, sus amigos, todos con sus números en la parte trasera, y una pila de libros de Vonnegut, Pynchon, Borges y Dara.
“Te extrañe mucho,” le decía Felipe, pegado a su pecho, dejando caer lágrimas rápidamente sobre su camisa negra medio abotonada. “N-n-no sabía qu-que regresarías tan pro-nto, Le-Le-vine. . . . ¿Pudissste escuchaa-a-har to-do?”
“La mayor parte, sí. Pero parece que todavía tienes mucho que contar.”
Felipe se despegó de su pecho y lo miró, sus ojos apenas visibles detrás de la pátina de lágrimas burbujeantes, una imagen borrosa ahogada en desesperación en donde lo único que resaltaba era la falta de estructura interna, la muestra líquida de una posible estadística esperando ser añadida a la pila anónima de columnas y gráficas, otro nombre sin substancia, ahí solamente para confirmar que el universo necesita de ciertas reglas para funcionar, de ciertos números de sacrificios en mil y una diferentes maneras, de mil y una causas diferentes, para satisfacer el mecanismo que lo mantenía girando a la deriva de su propia incertidumbre.
Suben a la azotea. Levine toma un par de cojines de la sala y se los avienta en la cara a Felipe, “Piensa rápido,” para que puedan sentarse sin que sus traseros se llenen de piedritas. Arriba, la tarde apenas empieza a hacerse presente, sangrando detrás de las nubes su luz dorada, una impresión del paraíso, el jardín amurallado, detrás de cumulonimbos, cirros y cirrostratos en lo alto, abajo una capa de altocúmulos—un cielo aborregado—se podía vislumbrar por algunos momentos la montaña del Edén. Mirando su cénit, Cheit Eitz HaDa'at parecía tan lejano y Shechinah tan cercana, de nuevo en la tierra, morando entre cada ser vivo o no. . . . Como todo en el cielo, como las estrellas, todo parecía ser solamente una promesa. Felipe sentía el calor en su piel, pero su corazón, antes tan regocijante, tan lleno de energía al primer contacto con algún apéndice de la luz solar, ahora se encontraba apagado, ataviado con el peso de ella.
“Bueno, ya que estamos aquí, ¿por qué no abres tu celular y revisas todas tus redes sociales unos minutos?”
Un poco consternado, Felipe le hizo caso, primero temeroso, pero después consciente un poco más de lo que estaba pasando.
“¿Qué fue lo que sentiste?”
Desde hace unos minutos que Felipe estaba soltando lágrimas de nuevo, poco a poco, pero la pregunta de su hermano lo hicieron rendirse, dejando abiertas las compuertas de la sinceridad.
“Ay. . . . Mmm-e duele . . . taa-nnto ver algo relacionado con e-i-lla . . . ver siquiéera su nombre yá me pár-ara el corazón. . . . Me toma demasiado recobrar la postura. Y cada vez que un pensamiento sur-ge de ella, ya sea porque al-algo m-e-e lo recueerda o por-porque, porque . . . porque pues ya dije, veo su, su-u nombre, me deshago. No . . . ah, no dejo de pensar a veces en que hay muchas más personas hablando con ella que realmente la hacen feliz, que la hacen reír, y que no se acuerda ya para nada de mí, y que no siente nada si de repente se encuentra mi nombre en algún lugar—”
Antes de que Felipe pudiera continuar, Levine seguía riendo tan fuerte que no tuvo de otra más que unírsele.
“Claro que has sido un niño pequeño, un niño idiota que no ha aceptado las dificultades de la vida. Los obstáculos nunca han sido algo a lo cual temer, pero algo a lo cual desafiar. El sueño que tienes, aquel de vivir con amor, amando, luchando por cosas que muy pocos notan su presencia, aunque vive en los corazones de todos, no es uno de un cobarde. Tienes que arreglar demasiadas cosas dentro de ti para hacerlo. ¿Qué se necesita para ser un abogado más que conocer la ley y ser inteligente para negociar? ¿qué se necesita para ser un médico más que años de práctica y estudio, trabajo duro bajo presión y desgaste emocional y físico? y tú, antes de todo eso, quieres ser tú mismo. ¿Sabes lo que eso conlleva? ¡Todo! porque entonces nada de lo que valgas, nada de lo que sientas valer, pueden depender de otra cosa más que de ti mismo. Ninguna relación, ninguna posesión, ninguna acción hecha por o sobre ti.
“Por esto es que nada de lo que hagas, no importa qué tan bello, largo o profundo sea, podrá superar la simple confesión de que la amas y que estas seguro de ello, porque amarla es una responsabilidad: cada día tienes que despertar dispuesto a superar lo que hiciste mal el día anterior sin perder la cordura, tienes que entender la situación como un producto generado por un entendimiento o malentendido entre ambos, pues cada cosa que logren, sea el mejor día de sus vidas o la peor pelea, fue creada por ambos; y si cada día no estás seguro por lo menos de lo que eres, de todo lo que vales para ti, de todo lo que eres sin ella, no podrás saber nunca cómo ayudar en la situación. Ella nunca te va a ser feliz, ella nunca te va a traer la cura para tu depresión . . . te puede acompañar, te puede ayudar, puede aumentar tu felicidad, puede hacerte llegar al orgasmo físico y emocional, pero todo esto esta siempre construido sobre ti, sobre lo que tú ya eres.
“¿Acaso le hiciste caso cuando te dijo que era mejor que te alejarás de ella y que por eso empezó a actuar de la manera que lo hizo, solamente porque te dijo que no la amabas realmente? Jajaja. ¿Ustedes que se conocen tanto que incluso pueden decir lo que el otro siente nadamás así? ni sabían lo que ustedes mismos querían y después de eso ella ya sabía que no la amabas y tu bien obediente le hiciste caso. Por dios, Philip, ¿Se dan cuenta que en realidad solamente le temen a lo que sienten porque creen que nadie los va a aceptar cómo son? Podrás estar en el espectro totalmente opuesto al de ella, pero siguen siendo humanos, y nosotros debemos de tener un equilibrio.
“Toma este ejemplo: las personas con síndromes pesadísimos, como esquizofrenia, demencia y esas cosas, están funcionando perfectamente bien y en acorde a su psique. El mundo está lleno de cosas terribles y las vemos a diario . . . ¿o no? No solamente me refiero a robar, matar y mentir, hay cosas que simplemente vemos como normales, pero no deberían de serlo para nada. ¿Cuántas personas no te pueden contar una historia en la que alguien a quien amaban tanto se fue con tal y tal, que les mintió en la cara cien veces y nunca pudieron recuperarse de ello? ¿qué pasa con todas esas personas que se van a acostar con quien se les de la gana? ¿qué pasa con todas esas personas que les parece bien agarrar a quien sea y violarlas? ¿qué pasa contigo que piensas que ella tiene la culpa porque no tienes la seguridad suficiente como para amar enfrente de todas las dificultades que hay en esta vida? Todo esta funcionando perfectamente en el nivel psíquico, aquí tus etiquetas de malo o bueno no sirven para absolutamente nada, porque todos tienen un propósito bien definido. ¿Puedes ver todo eso que consideras malo y retorcido y no juzgarlo? y más aún, ¿entenderlo?
“Creo que ya te has dado cuenta que todo esto duele más por lo que tu imaginas que por lo que realmente está pasando. Vives en una cárcel hecha de ti mismo, de tus pensamientos y creencias, tanto que simplemente no puedes ver la realidad, no solamente lo que está pasando, pero todo lo que puede pasar. Nunca eres realmente ninguna de las cosas que te dicen hasta que las aceptas. Si te dicen sucio, simplemente por algo que no sabías, tienes de dos: o lo cambias, o te quedas igual y peleas contra ti mismo. Ese dialogo interno, esas luchas internas que llevas a cabo a través de todo el día no son realmente con esa persona, son contigo mismo. Y cuando veas a esa persona de nuevo, no lo vas a ver en realidad, solamente vas a poder verte a ti mismo juzgándote por lo que no aceptaste que eras. . . . Hermano, aceptar no significa dejar ser o tolerar, significa saber desde donde estás partiendo para lograr llegar hacía tu destino. Puede que la vida no sea una línea recta entre A y B, pero sigue teniendo una A y una B, un punto inicial y uno final. Si no sabes desde donde partir, nunca podrás realmente llegar a la tierra prometida. Es por eso que me agrada que seas sincero, aunque por lo que estés pasando no me pueda causar otra cosa que risa. Y es que cuando por fin lo veas desde otro lado, cuando hayas avanzado, te vas a reír de la misma manera.
“También sé que siempre has querido ser como yo. Tratas de caminar el mismo camino, con los mismos zapatos. . . . En algún momento también fui como tú. Tenía una novia llamada Darla por la cual perdí absolutamente la cabeza. No sabía que estaba pasando, pero algo realmente feo me estaba pasando. Me tomó 10 años salir de ella. ¿Y sabes lo que me hizo salir por fin de ella? Simplemente aceptar por lo que estaba pasando. No sé por cuántos años trate de regresar con ella, a veces nos vimos, cojíamos, tratamos de nuevo, pero nada funcionaba. Entonces un día se apareció mi abuelo por aquí, cerca de la casa, me preguntó cómo estaba nuestro padre, y después dijo que le había puesto Francisco por Goya. Jajaja. ¿Puedes creerlo? El viejo si que estaba loco. Pero en ese momento algo entró en mí, y empecé a escribir algo. En unos pocos días lo terminé, le puse de título La Transformación, como la novela de Kafka . . . sí, esa que erróneamente llaman La Metamorfosis, como la épica de Ovidio. En fin, en ella retrataba mi historia, simplemente la retrataba, y al final, en los últimos capítulos, trataba de encontrar la respuesta a lo que me estaba pasando . . . pero no la encontraba. Todos los primeros capítulos no me tomaron más de unas horas completarlos, pero ese último capitulo se portó muy mal conmigo. Y mientras trataba de descubrir lo que podía hacer, simplemente deje de pensar tanto en ella, y empecé a cambiar las cosas hacía mí. Fue entonces cuando me di cuenta de lo que estaba pasando: estaba culpándola a ella por cómo me sentía, por tener dudas con respecto a mí mismo, por simplemente depender de ella para recibir todo, porque sin ella y su aprobación aparentemente yo no existía. El abuelo siempre busco la aprobación de una mujer que conoció en Mazatlán, se llamaba Remedios; nuestros padres siempre tuvieron problemas consigo mismos, Linda una vez me contó que no se habían separado por nosotros, pero Pedro decía que por nosotros era por lo que se iban a separar. Y bueno, ahora lo están, pero no por nuestra culpa. Verás, siempre me ha causado mucha curiosidad que te hayan puesto Felipe, porque es “Fe” de Federico, “Li” de Linda y “Pe” de Pedro, y tú primer nombre, Ángel, mensajero, daría el significado de que tu vida es el mensaje o que eres el mensajero de las vidas de nuestros antepasados. Siempre me pareció curioso, pero ahora que me cuentas de ella, veo que era un mal presagio, pues estás cometiendo los mismos errores que ellos hicieron.
“Cuando terminé la obra, el último capitulo solamente decía todo aquello que me hacía feliz. La releí y estuve satisfecho con ella. Para terminarla, le puse un epígrafe por Chejov, que escribió en una carta para un amigo: ‘una historia sobre un hombre joven, el hijo de un siervo, que ha servido en una tienda, cantando en un coro, atendido el bachillerato y la universidad, que ha sido educado para respetar a todo aquel con mayor rango y posición, a besar las manos del padre, a reverenciar las ideas de otras personas, a ser agradecido con cada mota de pan, que ha sido muchas veces azotado, que ha ido de un pupilo a otro sin zapatos, que ha sido usado para atormentar animales, que ha disfrutado de cenar con sus relaciones adineradas, y ha sido hipócrita frente a Dios y al hombre desde la mera consciencia de su propia insignificancia—escribir sobre como este joven exprime al esclavo de sí, gota por gota, y como al despertar una hermosa mañana ya no siento en sus venas la sangre de un esclavo pero aquella de un hombre real.’
“Así que aquí, te digo a ti, ¿qué vas a hacer ahora que sabes que la relación que quieres tener con ella, y más aún, todas las relaciones que tienes, sean personas o objetos, dependen de la relación que tengas contigo?”
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